HISTORIA DE QUINTANA ROO

Antecedentes Prehispánicos

Según el Chilam Balam de Chumayel, el actual territorio de Quintana Roo fue el primer asentamiento de los itzaes, quienes procedentes del sur fundaron en el año 435 d.C. la población de Siyancaan Bakhalal (de syan caan, nacimiento; y bakhalal, lugar de carrizos). Puede ser que los hallazgos de la zona arqueológica de Kohunlich, situada a 66 kilómetros al suroeste de Chetumal, rectifiquen esta fecha, pues los mascarones que ahí se hallan muestran rasgos olmecoides y ciertas influencias teotihuacanas. Aunque las edificaciones más tempranas datan de los años 250 a 300 de esta era, sus constructores debieron permanecer ahí cientos de años, a juzgar por la magnitud de la plaza ceremonial, semejante a la de Teotihuacan, aunque mucho más grande. A pesar de esto, la relación de Chumayel indica que los itzaes permanecieron 60 años en Bakhalal (Bacalar); que en el período de 495 a 514 d.C. fundaron Chichén Itzá, que abandonaron para radicar en Champotón hasta 928 - 948; y que tras una peregrinación de 40 años volvieron a Chichén, ya con la mezcla de las culturas tolteca y chichimeca. En el lapso de 987 a 1007 d.C. se estableció en Uxmal, procedente de Nonohual, el jefe indio Ah Mekat Tutul Xiu, y aquéllos y éste fundaron la Liga o Confederación de Mayapán, que incluyó a los señoríos de Chichén ltzá, Uxmal, Mayapán, Itzamal, Tulum, Ichpatún y otros. Esta alianza existió desde el período 987 – 1007 d.C. hasta el de 1175 – 1185 d.C., pues en 1194 d.C. los itzaes abandonaron nuevamente Chichén para ir a establecerse en el Petén, en virtud de la guerra que les hizo Hunacc Ceel, jefe cocom de Mayapán.

Los cocomes ejercieron la hegemonía hasta el período 1441 – 1461 d.C., en que fueron derrotados por los descendientes de los itzaes, esta vez auxiliados por los xius. Entre 1461 y 1500 d.C. aparecieron los cacicazgos, pequeños dominios sin unidad ni autoridad común, cuya población fueron diezmando las epidemias, los huracanes y la guerra que se hacían entre sí, estimulada por la rivalidad irreconciliable de los xius y los cocomes.

Epoca Colonial

Los principales cacicazgos que se establecieron en el actual   Quintana Roo, fueron: Ekab, Chauac-Há, Tazes y Cupules, en el norte y el centro; y la mayor parte de Cochuah e íntegro Chactemal (Chetumal), en el sur. Este se extendía desde el Mar Caribe hasta los límites del Petén Itzá. Bajo este régimen surgió el primer mestizaje maya - español: en 1511, al naufragar el barco de Pedro de Valdivia en los arrecifes de Víboras, frente a la isla de Jamaica, varios hombres, a bordo de un

HISTORIA DE QUINTANA ROO

Antecedentes Prehispánicos

Según el Chilam Balam de Chumayel, el actual territorio de Quintana Roo fue el primer asentamiento de los itzaes, quienes procedentes del sur fundaron en el año 435 d.C. la población de Siyancaan Bakhalal (de syan caan, nacimiento; y bakhalal, lugar de carrizos). Puede ser que los hallazgos de la zona arqueológica de Kohunlich, situada a 66 kilómetros al suroeste de Chetumal, rectifiquen esta fecha, pues los mascarones que ahí se hallan muestran rasgos olmecoides y ciertas influencias teotihuacanas. Aunque las edificaciones más tempranas datan de los años 250 a 300 de esta era, sus constructores debieron permanecer ahí cientos de años, a juzgar por la magnitud de la plaza ceremonial, semejante a la de Teotihuacan, aunque mucho más grande. A pesar de esto, la relación de Chumayel indica que los itzaes permanecieron 60 años en Bakhalal (Bacalar); que en el período de 495 a 514 d.C. fundaron Chichén Itzá, que abandonaron para radicar en Champotón hasta 928 - 948; y que tras una peregrinación de 40 años volvieron a Chichén, ya con la mezcla de las culturas tolteca y chichimeca. En el lapso de 987 a 1007 d.C. se estableció en Uxmal, procedente de Nonohual, el jefe indio Ah Mekat Tutul Xiu, y aquéllos y éste fundaron la Liga o Confederación de Mayapán, que incluyó a los señoríos de Chichén ltzá, Uxmal, Mayapán, Itzamal, Tulum, Ichpatún y otros. Esta alianza existió desde el período 987 – 1007 d.C. hasta el de 1175 – 1185 d.C., pues en 1194 d.C. los itzaes abandonaron nuevamente Chichén para ir a establecerse en el Petén, en virtud de la guerra que les hizo Hunacc Ceel, jefe cocom de Mayapán.

Los cocomes ejercieron la hegemonía hasta el período 1441 – 1461 d.C., en que fueron derrotados por los descendientes de los itzaes, esta vez auxiliados por los xius. Entre 1461 y 1500 d.C. aparecieron los cacicazgos, pequeños dominios sin unidad ni autoridad común, cuya población fueron diezmando las epidemias, los huracanes y la guerra que se hacían entre sí, estimulada por la rivalidad irreconciliable de los xius y los cocomes.

Epoca Colonial

Los principales cacicazgos que se establecieron en el actual   Quintana Roo, fueron: Ekab, Chauac-Há, Tazes y Cupules, en el norte y el centro; y la mayor parte de Cochuah e íntegro Chactemal (Chetumal), en el sur. Este se extendía desde el Mar Caribe hasta los límites del Petén Itzá. Bajo este régimen surgió el primer mestizaje maya - español: en 1511, al naufragar el barco de Pedro de Valdivia en los arrecifes de Víboras, frente a la isla de Jamaica, varios hombres, a bordo de una pequeña barca, recalaron en las costas mexicanas del Caribe; la mayoría fueron muertos y los sobrevivientes, Gonzalo Guerrero y Gerónimo de Aguilar, llevados ante Nachancán, cacique de Chactemal. Gonzalo Guerrero se adaptó a las costumbres de los mayas, casó con la hija del jefe, tuvo de ella tres hijos y los indios lo tenían por capitán cuando hacían la guerra; Jerónimo Aguilar fue encontrado por Hernán Cortés en 1519, se convirtió en una de las dos "lenguas" (intérprete) de la conquista y fue portador de una carta de Cortés para Guerrero, invitándolo a unirse a la expedición, pero el marinero español rechazó la oferta.

El 8 de diciembre de 1526 Francisco de Montejo consiguió de Carlos V, en Granada, capitulaciones para la conquista de Yucatán y el título de adelantado para sí y sus herederos. Llegó a Cozumel en septiembre de 1527, trató de penetrar a la península por el oriente, fundó varias poblaciones que tuvo que abandonar por la hostilidad de los mayas y en 1528 se retiró a México para conferenciar con su hijo del mismo nombre y decidir acometer juntos la empresa por el occidente. Ambos lucharon en tierras mayas de 1530 a 1535, pero no lograron vencer la resistencia de los indios del centro y el este. Uno de sus capitanes, Alonso Dávila, exploró el cacicazgo de Nachancán, que los indígenas llamaban Uaymil y Chetemal; pasó por Tulum, donde desistió de fundar una ciudad, y llegó a Bakhalal, que encontró despoblada. El cacique local, aconsejado por Guerrero, se había internado en la selva con sus hombres y las familias de éstos, para combatir por sorpresa a los españoles. Dávila estableció en Chetemal una población con el nombre de Villa Real, pero acosado por los indios tuvo que embarcarse y navegar hasta Champotón. El 4 de abril de 1531 se expidió una real cédula ordenando a la Audiencia de la Nueva España que auxiliara a Montejo; éste fue provisto de víveres, soldados, caballos y armas, pero a la postre pasó a Tabasco y luego a Honduras, dando por terminado su segundo proyecto de conquista. Los indígenas, mientras tanto, sufrieron hambre y muchas muertes, debido a la sequía y a las plagas de langosta. Francisco Montejo León, hijo del adelantado, buscó nueva ayuda de hombres y dinero en la Nueva España, por instrucciones de su padre, y a fines de 1540 emprendió una nueva y fructuosa campaña.

La conquista de la península terminó el 23 de enero de 1541, con la rendición, en T-Ho (Mérida), de los principales cacicazgos. Sólo se mantuvo en rebeldía la provincia de Bakhalal, que resistió hasta 1545. Este mismo año Melchor Pacheco fundó allí la Villa de Salamanca de Bacalar. Todavía en 1639 buena parte de los mayas orientales continuaban alzados contra los españoles.

Epoca Independiente

En 1823, debido a la falta de dominio político y administrativo de las autoridades yucatecas, Guatemala se anexó los 36,033 kilómetros cuadrados del distrito de Petén Itzá. Entre 1840 y 1848 lucharon por el poder en Yucatán, Miguel Barbachano y Santiago Méndez Ibarra; aquél se proponía mantener la unidad con México y éste postulaba el separatismo. En 1841 los grandes latifundistas, apoderados del congreso local, habían promulgado el decreto que creó la República Yucateca, cuyo Artículo 5º le otorgaba la facultad para establecer relaciones con los países extranjeros; pero a causa de que Estados Unidos y otras naciones se negaron a aceptar la soberanía de Yucatán, que trató de transferírselas a cambio de ayuda militar para acabar con la rebeIión maya, el 17 de agosto de 1848, previa la ayuda del presidente José Joaquín de Herrera, el Estado se reincorporó a la Confederación Mexicana.

Impotentes los gobiernos de la península para normalizar su régimen interior, sobrevino después el enfrentamiento entre los distritos de Mérida y Campeche, y éste se separó de Yucatán, conforme al Convenio de Calkiní, el 3 de mayo de 1858. El presidente Benito Juárez, fundado en el informe del general Juan Suárez Navarro y en las reiteradas instancias de los campechanos, convirtió el antiguo distrito en Estado Libre y Soberano de Campeche (1862).

El 30 de julio de 1847 estalló en Tepich la rebeIión de los mayas que habría de durar 55 años, aun cuando los problemas de fondo que la originaron continuaría siendo motivo de inquietud hasta 1937.

El 21 de febrero de 1848, una vez que habían tomado Peto, Valladolid, Izamal y otros 200 pueblos, los indígenas, al mando de Venancio Pec, asaltaron Bacalar, dando muerte a la mayoría de sus habitantes. Sólo pudieron salvarse quienes en la oscuridad huyeron hacia la colonia de Belice, instalándose en la población de Corozal y en sus vecindades. El 19 de abril, cuando sólo le quedaban al gobierno yucateco la ciudad de Mérida, algunas poblaciones de la costa y el camino real a Campeche, representantes del gobernador Miguel Barbachano y del cacique Jacinto Pat firmaron el convenio de Tzucacab, según el cual quedó abolida la contribución personal (artículo l); reducido a 3 reales el derecho de bautismo y a 10 el de casamiento (artículo 2); autorizados los indios a rozar los montes para sus sementeras, sin pagar arrendamiento (artículo, 3); dispensados los sirvientes de sus deudas (artículo 7) y reintegrados todos los fusiles que se les habían recogido (artículo 4). Pero los artículos 5 y 6 preveían que Barbachano y Pat serían gobernadores vitalicios, uno de Yucatán y el otro de los caciques indios. Cecilio Chí, que jefaturaba a los mayas del oriente y pugnaba por el exterminio total de los blancos, rechazó el convenio.

El 24 de enero de 1850 hubo otro intento de negociar la paz: Florentino Chan y Venancio Pec, en carta que enviaron desde Cruzchén, pidieron que los indios retuvieran sus armas, que se les dejaran sus tierras y que al volver a sus pueblos nombraran sus propias autoridades para gobernarse y hacer justicia. El gobierno no aceptó estas condiciones y la guerra continuó con violencia. El 4 de mayo de 1849 fuerzas al mando del coronel José Dolores Cetina, del teniente coronel Isidro González y del mayor Angel Remigio Rosado habían ocupado Bacalar; pero dos semanas después un contingente maya, encabezado por jacinto e Isaac Pat, José María Tzuc y Cosme Damián Pech, les puso sitio y las hostilizó hasta derrotarlas en 1858.

La población blanca emigró nuevamente a Corozal. Bacalar permaneció en poder de los mayas hasta el 22 de marzo de 1901, en que fue recuperada por tropas del gobierno federal al mando del vicealmirante Angel Ortiz Monasterio, acción paralela a la ocupación de Chan Santa Cruz por el general Ignacio A. Bravo. En ambos casos los soldados no dispararon un solo tiro, porque los indios se internaron en la selva y formaron nuevas aldeas.

Tratado de Límites Mariscal - Spencer

Desguarnecida la frontera con Belice, los colonos ingleses habían avanzado en el corte de maderas preciosas y de palo de tinte hasta las márgenes del río Hondo y el extremo sur de la bahía de Chetumal; y los indígenas sublevados, en contacto con ellos, se abastecían fácilmente de armas y pertrechos. El 8 de julio de 1893 el gobierno de México convino con el de Inglaterra el Tratado de Límites Mariscal - Spencer, por el cual se cedieron a esa posesión británica 22,810 kilómetros cuadrados de territorio. La imprecisa fijación de la frontera, motivó al presidente Porfirio Díaz enviar al comandante Othón P. Blanco a esa zona, con el doble propósito de hacer respetar la línea divisoria e impedir el tráfico de armas. El Artículo 20 del tratado prohibió ese comercio, para facilitar la paz, pero el 30 previno que ninguno de ambos gobiernos podía hacerse responsable por los actos de las tribus que se hallaren en abierta rebelión contra su autoridad.

Fundación de Payo Obispo

Othón P. Blanco llegó a la Bahía de Chetumal, el 22 de enero de 1898. Ese mismo año el general Ignacio A. Bravo se hizo cargo de las fuerzas yucatecas que comandaba el coronel Juvencio Robles, reforzándolas con los batallones 1º y 28 que llevó consigo para la campaña militar contra el territorio indio de Chan Santa Cruz. Este se extendía desde las bahías de La Ascensión, Espíritu Santo y Chetumal, hasta Icaiché, Bacalar y la región conocida como zona maya.

Blanco tenía también la misión adicional de auxiliar a Bravo y a las fuerzas del general José María de la Vega, que operaba en el litoral del Mar Caribe. Los mayas pelearon enconadamente contra Bravo, pero su resistencia, mantenida durante 55 años, tocaba a su fin. En 1899 los jefes mayas de las distintas comarcas se reunieron en Chan Santa Cruz y luego de comprobar la falta de pólvora, municiones y maíz, decidieron prender fuego al poblado y dispersarse en pequeños  grupos, internándose en la selva, y estableciendo el compromiso de reunirse cada luna llena en un punto intermedio entre Icaiché y su destruida capital. Incendiaron también San José de Santa Cruz, cuyas ruinas tomó Bravo el 3 de mayo de 1901, sin ninguna resistencia. A este lugar, que los soldados confundieron con Chan Santa Cruz, se le puso el nombre de Santa Cruz de Bravo el 10 de junio de 1901.

El general nunca conoció el lugar exacto donde estuvo Chan Santa Cruz, último baluarte organizado maya, pues éste fue fundado en plena selva por consejo de José María Barrera, un aliado de los indios, quien valiéndose de Manuel Náhuat, compañero suyo, "hacía hablar a las cruces". La aldea, aunque importante, fue de troncos, palos y guano, de suerte que nada quedó de ella. Los indígenas siguieron combatiendo esporádicamente. Sus jefes eran, en la zona centro, Juan Yamá, Florentino Cituk, Guadalupe Tun y Juan Bautista Vega; en Bacalar, Victoriano Ek; y en Icaiché, Anselmo Tamay.

Bravo no logró pacificar la región; sus tropas no podían aventurarse en la selva, porque eran atacadas por las guerrillas mayas; él, a su vez, otorgaba el ascenso a cualquiera de sus hombres que lograba matar un indio.

La acción militar del comandante Othón P. Blanco, en cambio, fue pacificadora. Aunque disponía de tropa y armamento, procuró varias veces la amistad de los mayas y éstos, que vigilaban todos sus movimientos, no llegaron a atacarlo. Simultáneamente entró en relaciones con los mexicanos y sus descendientes radicados en las poblaciones beliceñas de Corozal, Punta Consejo y Sarteneja, a quienes invitó a regresar. El 5 de mayo de 1898, junto con algunos de ellos y otros vecinos de Río Hondo, Juan Luis, Calderitas y Bacalari fundó la población de Payo Obispo. Poco después quiso visitar las rancherías indígenas de la margen izquierda del Río Hondo. Su principal propósito era llegar a Icaiché, cuartel general de un fuerte contingente de rebeldes mayas. El gobernador de Belice, coronel Wilson, lo acompañó hasta Agua Blanca, donde una empresa norteamericana tenía autorización para explotar el palo de tinte y otras maderas. Blanco dejó ahí a sus soldados y continuó solo el viaje, guiado por un intérprete. Después de 10 horas de marcha por la selva, llegó a su destino; esperó dos días el regreso del general Anselmo Tamay, durante los cuales pudo observar que los indígenas ejercían una severa vigilancia para impedir que los beliceños incursionaran en ese territorio.

Celebrada al fin la entrevista entre los dos jefes, Blanco expresó que su misión era pacificadora y que en nombre del gobierno de la República deseaba establecer relaciones de amistad con ellos, cuya nacionalidad compartía; Tamay contestó que sus antepasados les dejaron esas tierras y que estaban dispuestos a defenderlas, en especial contra los soldados que desde hacía muchos años los perseguían; Blanco repuso que tenían toda la razón en defender sus tierras, pero que era necesario acabar la guerra; finalmente, se comprometió a que las tropas estacionadas en la bahía de Chetumal y en Xcalak no atacarían a los indios ni les causarían molestias, y Tamay, a su vez, prometió  no hostilizar al gobierno.

Posteriormente, ambos viajaron a la Ciudad de México para entrevistarse con el Presidente de la República. Icaiché dejó de hacer la guerra y hasta su último jefe, que fue el general Juan de la Cruz Ceh, mantuvo buenas relaciones con las autoridades de Payo Obispo.

Las dificultades de navegación en el poco profundo estero de Chac, única vía en aquel entonces para viajar a Bacalar, retrasaron la visita de Blanco a ese sitio. Logró llegar a fines de 1899, unos días después de que los jefes mayas habían salido rumbo a Chan Santa Cruz y Nocah para celebrar una conferencia. El comandante aprovechó su estancia para visitar el fuerte construido en el siglo XVIII por Antonio de Figueroa y Silva, como defensa frente al acoso de indios y piratas, y lamentó no haber podido entrevistarse con Victoriano Ek, jefe indio de Bacalar.

Fijados los límites con Belice, establecido el general Bravo en Santa Cruz y fundada la población de Payo Obispo, continuó sin embargo la rebeldía de los mayas contra las autoridades yucatecas.

Erección del Territorio Federal de Quintana Roo

El presidente Díaz resolvió erigir el Territorio Federal de Quintana Roo, mediante el decreto constitucional del 16 de enero de 1902 que segregó a Yucatán una superficie de 50,844 kilómetros cuadrados. Previamente, el gobernador de Yucatán, general Francisco Cantón Rosado, había manifestado al presidente, en carta del 14 de noviembre de 1901:

"Desde luego y sin vacilar reconozco que Yucatán no puede por sí solo, como no ha podido en más de medio siglo, recuperar, pacificar y conservar, ni menos colonizar y fomentar, la comarca sudoriental segregada hace cincuenta y tres años por la rebelión de los mayas, de la acción política y administrativa y del movimiento progresista y civilizador de la República, y creo firmemente que sólo la Nación está en condiciones de obtener esos beneficios. Pero no pudiendo realizarse éstos con la libertad de acción y eficacia necesarias, permaneciendo la zona reconquistada bajo la jurisdicción del Estado, se impone la conveniencia de erigirla en Territorio Federal".

Opuso, sin embargo, cierta reticencia en cuanto a la extensión geográfica de la nueva entidad y propuso, en carta fechada el 3 de diciembre del mismo año, que la línea divisoria partiera de Tulum y se dirigiera al suroeste, pasando entre Tihosuco y Telá, hasta Put, 4 kilómetros al sur de Tihosuco. A esta instancia contestó el Presidente Díaz el día 21:

"No había contestado la grata de usted porque quise, antes de hacerlo con simple promesa de obsequiar sus deseos, estudiar, desde luego con buena voluntad e interés de servirlo, la manera de conciliar sus indicaciones con las conveniencias públicas, respecto al Territorio de Quintana Roo ... Ahora lo hago incluyendo el plano en que bien marcada con diversa tinta está la línea divisoria y con ella verá que si no fue posible dejar a Yucatán todo el terreno que señala su proyecto es porque quedaría comprendido en él un gran número de poblaciones que han estado ocupadas por los indios rebeldes, y otras en las que ha habido serias sublevaciones, como aconteció en Yodzonot cerca de Tisimín".

El licenciado Olegario Molina Solís, al tomar posesión como gobernador de Yucatán, dijo el 1º de febrero de 1902:

"Las innumerables necesidades que por todas partes se hacen sentir de un modo impetuoso, y a cuya satisfacción no han podido bastar los productos de nuestra hacienda, convencen de la indiscutible conveniencia y utilidad notoria que para el Estado de Yucatán traería la creación del proyectado Territorio de Quintana Roo (creado 14 días antes, pero cuya noticia no llegaba aún a Mérida), que sometiendo al exclusivo dominio federal las tierras nuevamente reconquistadas a la civilización, nos descargaría de las grandes y abrumadoras obligaciones que, sin aptitud de cumplir, seria forzoso contraer para fundar y organizar las nuevas poblaciones que surgirán bien pronto en aquellos campos desolados, sustraídos de hecho a nuestras autoridades".

El Territorio Federal y su Desarrollo Político

La capital del Territorio fue Santa Cruz de Bravo, localidad que pronto convirtió el régimen porfirista en presidio político. La población creció con cientos de relegados, muchos de ellos combatientes liberales y otros simples desafectos al gobierno. Los mayas continuaron en la selva, a menudo perseguidos; y surgieron los latifundios: el de Faustino Martínez, en la zona norte; los de Angel Rivas, B. Barrios, A. Terrazas, Faustino Martínez y Olegario Molina, en el centro; los de Rafael León, Faustino Martínez, R. Reyes, H. Plumnier y la Compañía Stanford, en el sur, en la jurisdicción de Payo Obispo; y los de Manuel Sierra Méndez (hijo de justo Sierra O'Reilly) y José Dolores Pérez, en la isla de Cozumel.

En 1912 el presidente Madero designó gobernador del Territorio al general Manuel Sánchez Rivera, quien dejó en libertad a todos los presos políticos y logró dominar el impulso de venganza de los relegados contra Ignacio A. Bravo, al que garantizó su segura salida de Santa Cruz. Algunos políticos yucatecos, alegando que la creación del Territorio había sido obra del dictador Porfirio Díaz, propusieron que la medida fuera rectificada por los hombres de la Revolución y consiguieran que esa demanda figurara en el programa del Partido Liberal Mexicano.

Primera Supresión del Territorio Federal de Quintana Roo

En 1913 el Primer jefe Venustiano Carranza designó gobernador y comandante militar al general Rafael Egealiz, pero el 10 de junio de ese año, presionado por los grandes intereses económicos de la península, decretó en Piedras Negras la primera anexión de Quintana Roo a Yucatán.

Reestablecimiento del Territorio Federal de Quintana Roo

En marzo de 1915, atendiendo al parecer a los mismos factores de poder, Abel Ortiz Argumedo se sublevó en Yucatán contra Carranza, tratando de romper el pacto federal y proclamar de nueva cuenta la independencia de ese Estado. Este acontecimiento y la renovada oposición de los mayas hicieron rectificar a Carranza: estando en Veracruz, el 28 de junio de ese año, dispuso el reestablecimiento del Territorio Federal.

Vencida la sublevación de Yucatán, el general Salvador Alvarado, gobernador constitucionalista y comandante militar de la península, fue a Santa Cruz de Bravo, donde los indios seguían combatiendo a los soldados en los aledaños de la población y exigían el retiro de las tropas y la restitución de sus tierras. Autorizado por el Primer jefe, el propio mes de junio les entregó, por conducto del general Francisco May, el poblado y los terrenos colindantes. Los indígenas ocuparon la región, pero temerosos de ser víctimas en el futuro de nuevos ataques, decidieron incomunicarse de los blancos y destruyeron con dinamita los depósitos de agua, incendiaron los carros del ferrocarril a Vigía Chico, levantaron grandes tramos de vía, cortaron la línea telefónica y destruyeron la estación telegráfica. Sin embargo, no volvieron a levantarse en armas.

La capital del Territorio se trasladó entonces a Payo Obispo y cerca de 4 mil blancos y mestizos se mudaron a la nueva sede de los poderes. El general Carlos Plank fue el primer gobernador que despachó en ella.

A fines de 1916 lo sustituyó el coronel Carlos A. Vidal, quien a su vez fue sucedido, a principios de 1917, por Octaviano Solís, que había estado relegado en Santa Cruz de Bravo. Este construyó el primer palacio de gobierno, un edificio de madera y láminas de zinc que estuvo en la esquina de las calles de Héroes y 22 de Enero, frente al Parque Hidalgo, inaugurado el 16 de septiembre de 1918; mejoró las relaciones con los mayas y logró que Francisco May, acompañado de otros jefes indígenas, pasara a la Ciudad de México a entrevistarse con el presidente Carranza, quien le reconoció el grado de general.

A partir de 1918 se sucedieron en el poder los generales Mateo Estrada, Isaías Samarripa (1920) y Pascual Coral Heredia (1923); y el coronel Librado Abitia, a quien depuso Atanacio Rojas, de igual grado, jefe del cuartelazo delahuertista. Triunfantes los partidarios de Obregón, volvió Abitia al gobierno hasta 1925, en que fue nombrado el doctor y coronel Enrique Barocio, quien una vez cumplido su mandato siguió ejerciendo la profesión médica hasta 1937, en que tuvo que ausentarse por las persecuciones de que fue víctima de parte de la administración territorial.

En 1925 y 1926 fueron gobernadores el general Amado Aguirre, Antonio Ancona Albertos y el profesor Candelario Garza. Durante estas administraciones no se ejecutaron obras de significación. El Territorio siguió incomunicado, excepto por mar a Veracruz, cada 30 días.

En 1927 asumió el poder el doctor y general José Siurob. Formó las primeras cooperativas chicleras, consiguió que casi todas las comunidades indígenas aceptaran la escuela rural y denunció los grandes latifundios, pero tuvo que ceder el mando político, en 1930, al general Arturo Campillo Seyde, sucedido en 1931 por el general Félix Bañuelos.

El presupuesto otorgado al Territorio era insuficiente aun para cubrir la nómina de los empleados. Las escuelas, los pequeños caminos vecinales, los aljibes para captar el agua de la lluvia, los desmontes y el arreglo de calles eran hechos con el esfuerzo personal de los pobladores

En Payo Obispo había 4 mil habitantes y en la margen mexicana del río Hondo, aparte los antiguos pueblos mayas, se habían establecido los poblados de Subteniente López, Juan Sarabia, Palmar, Ramonal, Sabidos, Allende, Alvaro Obregón (Menguel), Cocoyol, Pucté y San Francisco Botes, formados por indígenas y algunos mestizos que trabajaban en las explotaciones forestales.

En la zona norte, hasta los límites con Yucatán, había gente llegada de Tuxpan, Tamaulipas y San Luis Potosí, dedicada a beneficiar el chicle y a cortar madera; y en las islas, sólo nativos de Cozumel, Isla Mujeres y Holbox.

Segunda Supresión del Territorio Federal de Quintana Roo

El presidente Pascual Ortiz Rubio, a instancias de los políticos campechanos y yucatecos, decretó el 14 de diciembre de 1931 la desaparición de la entidad, aduciendo en el decreto respectivo las limitaciones económicas del erario. Santa Cruz de Bravo y la región continental de la zona norte se adscribieron a Yucatán; las Islas Holbox, Mujeres y Cozumel siguieron administradas por el gobierno federal (hasta el 22 de marzo de 1934, en que también fueron anexadas a Yucatán); y la jurisdicción de Payo Obispo y la zona sur, agregadas a Campeche. Ambos estados enviaron presidentes municipales para que gobernaran a la ciudadanía quintanarroense.

Comité Pro Territorio

Desde el 6 de octubre anterior, cuando se tuvieron las primeras noticias respecto a la supresión de la entidad, se formaron el Comité Pro Territorio, en Payo Obispo, y sendos subcomités en Santa Cruz de Bravo, Cozumel e Isla Mujeres. Los directivos fueron el doctor Enrique Barocio (presidente), Gil Aguilar Carrasco (secretario), Pedro J. Cervera (prosecretario), José Marrufo Hernández, Arturo Namur Aguilar y Mariano Angulo Medrano (vocales). El día 7 dirigieron a Ortiz Rubio la siguiente comunicación:

"Entendemos que el deseo de entregar a los estados de Campeche y Yucatán nuestro Territorio, obedece en parte a la aflictiva situación económica por la cual atraviesa el Erario Federal. Tenemos la convicción de que si el Territorio ha sido una carga al erario federal en los últimos años, seguirá también siéndolo para los estados de Campeche y Yucatán, cuyas condiciones económicas son muchísimo más malas que aquellas por las que atraviesa actualmente el Gobierno Federal. Además, ni Campeche ni Yucatán podrían hacer efectiva su autoridad ni sostener su administración por la carencia absoluta de vías de comunicación con este Territorio, que en ese sentido está mucho mejor ligado con el centro que con dichos estados.

Los habitantes de este Territorio tenemos tanto derecho a amar a nuestra patria común, como a nuestra patria chica, y siempre hemos tenido el deseo de que con el tiempo esta región se convierta en un Estado Libre y Soberano integrante de los Estados Unidos Mexicanos. Esto es posible, necesitándose solamente cambiar de modo radical la forma de administrar este Territorio. Sin que el erario federal tenga que hacer ninguna erogación para seguir sosteniendo el Territorio de Quintana Roo, éste puede subsistir con sus propios recursos simplemente con cambiar su sistema administrativo y al efecto nos permitimos hacer a usted de la manera más respetuosa las siguientes proposiciones: Primera. Que subsista como Territorio Federal el actual Territorio de Quintana Roo, suprimiéndose las cantidades que por concepto de subsidio le ministre para sus atenciones el erario federal. Segunda. Los habitantes del Territorio de Quintana Roo propondremos a usted un proyecto para reformar la administración del mismo, garantizando a usted su buena marcha siempre que las autoridades sean designadas entre los habitantes del mismo. Tercera. Permítasenos a los habitantes de Quintana Roo administrarlo durante 2 años por vía de prueba y de acuerdo con el Gobierno Federal, para que podamos demostrar a toda la nación que estamos en condiciones de llevar a cabo nuestro proyecto sin tropiezos, haciendo prosperar a este Territorio.

Esta petición respaldada unánimemente por todo el pueblo de Quintana Roo, se inspira en el más puro espíritu democrático, dentro de los lineamientos de la Revolución, con la que estamos perfectamente identificados, y con el deseo de ayudar en una forma eficaz al Gobierno Federal a resolver satisfactoriamente su situación económica. Rogamos a usted respetuosamente apoyar ante las Cámaras Nacionales nuestra petición”.

El Presidente de la República no atendió esta instancia. La inconformidad popular se manifestó en el grito ¡Viva el Territorio!, que de día y de noche se lanzaba en todas partes, ocasionando frecuentes encuentros con las autoridades.

La exasperación subió de tono cuando éstas se llevaron a Campeche la modesta planta eléctrica de Payo Obispo, la imprenta oficial, el mobiliario de las oficinas públicas y los juegos infantiles que había en el Parque Hidalgo; pero llegó al colmo cuando empezaron a vender el agua de lluvia almacenada en los aljibes públicos. Toda actitud de protesta fue reprimida con arrestos y multas.

El 19 de marzo de 1934 llegó a Payo Obispo el general Lázaro Cárdenas, candidato a la Presidencia de la República en gira de propaganda política. Lo acompañaba, entre otros, el gobernador de Campeche. Todo el pueblo se congregó para recibirlo, al grito de "¡Viva el Territorio!". Al frente de la multitud Cárdenas caminó hasta la Flotilla del Sur, donde se reunió a deliberar con los directivos del Comité que presidía José Marrufo Hernández, mientras los vecinos esperaban en las calles adyacentes. Al cabo de varias horas, Cárdenas salió al balcón de ese edificio y dijo:

"He obtenido del señor gobernador del Estado de Campeche, ya que mi condición actual es de simple candidato a la Presidencia de la República, la autorización correspondiente que los faculta a ustedes para que en este momento, en plebiscito público, libremente, elijan a un hombre del pueblo para que los gobierne como presidente municipal y a otro para que los represente en la Legislatura del Estado. Además, quiero decirles que les prometo solemnemente que una de mis primeras disposiciones al tomar posesión de la Presidencia de la República, si el voto del pueblo mexicano me favorece, será el de llenar los requisitos constitucionales para erigir nuevamente a Quintana Roo en Territorio Federal".

Tras una estruendosa ovación, se eligieron en el Parque Hidalgo a Marrufo Hernández, como presidente municipal, y a Baltazar P. González, como diputado. Asumieron la dirección del Comité los señores Belisario Pérez Falcón (presidente) y Juan E. Villanueva Rivero (secretario).

Segunda Restauración del Territorio Federal de Quintana Roo

Por decreto del 11 de enero de 1935, publicado en el Diario Oficial el día 16 siguiente, el presidente Cárdenas restituyó el Territorio Federal de Quintana Roo, con la misma extensión y límites con que fue creado el 24 de noviembre de 1902.

Se distinguieron en la lucha por mantener la integridad del Territorio las siguientes personas: doctor Enrique Barocio, de Puebla, Baltazar P. González, José Amorós y Ramón González Téllez, de Veracruz; Belisario Pérez Falcón y Audomaro Andrade Oropeza, de Tabasco; Primitivo Alonso Fernández, Arturo Namur Aguilar, Abelardo Castillejos, Manuel J. Palma, Manuel Ríos Uribe, profesora Amelia Azarcoya Medina, licenciado Octaviano A. González y Manuel Jiménez, de Yucatán; Aurelio Aranda T. y José Santos Villa, del Distrito Federal; Luis Rivero Rico, Manuel López S. y licenciado Ricardo Zapata R., de Campeche; Darío Guerrero, de Guerrero; Leandro Escudero, de Hidalgo; y José Marrufo Hernández, Juan E. Villanueva Rivero, Pedro J. Cervera, Mariano Angulo Medrano, Pablo Esparza Herrera, Pedro Pérez Garrido, Enrique Ruiz Cortés, Julián y Guillermo Sansores, Luis Coral Romero, Primitivo Alonso Marín, Carlos Suárez Alavez, Rogelio Cervera, Spiro y Demetrio Yeladaqui, Adrián Onofre Ramírez, Angel Hernández, Andrés Oliva Díaz, Guillermo Rodríguez, Domingo Núñez, Abraham Villanueva, Eduardo Sangri y Juan Manzanilla, de Quintana Roo.

En 1935, fue designado gobernador Rafael E. Melgar. Distribuyó los puestos públicos, inclusive los de policía, entre amigos y paisanos suyos de Oaxaca; pero el 28 de septiembre de 1936 el presidente Cárdenas, en su Programa de Gobierno para los Territorios Federales, dispuso que las secretarías de Estado y el ejecutivo territorial integrasen su personal con nativos de la entidad o con ciudadanos que tuvieran 5 años de residencia anteriores a la fecha de su nombramiento.

El Comité Pro Territorio ofreció su más amplia colaboración al gobernador; éste, en cambio, reclamó la desaparición de ese organismo; forzó al doctor Barocio a ausentarse de Payo Obispo y encareció a Juan E. Villanueva Rivero, Pascual Sangri, Audomaro Andrade Oropeza y Luis Coral Romero.

Problemas de Límites entre Quintana Roo y Campeche

En la temporada chiclera 1938-1939, la Cooperativa Los Chenes, del Estado de Campeche, explotó bosques de la región de Nohsayab, en el Territorio de Quintana Roo, e invadió las zonas forestales de Icaiché y Laguna - Om, donde ya estaban establecidas otras sociedades locales. En esa misma región, amparados con permisos expedidos por la Agencia General de la Secretaría de Agricultura, operaban los contratistas Ramiro Ortiz, Vicente Montero, Juan Herrera, Rigoberto Cervera y Venancio Baeza, todos vecinos de la ciudad de Campeche.

Con este motivo las autoridades campechanas crearon un problema artificial de límites, alegando que Icaiché, Nohsayab, Halatún, Mesapich y Xkanhá figuraron en el Censo General de Población del Distrito de Campeche formado en 1861, que sirvió de base para la erección de ese Estado en 1862 y pretendiendo situar el Punto Put en lugar distinto al astronómico, cuya localización oficial fue sancionada por las legislaturas de Campeche (decreto 71) y Yucatán (decreto 165) el 11 y el 6 de septiembre de 1922, respectivamente.

Al intervenir en este litigio, las autoridades nacionales ordenaron que una comisión de ingenieros de la Secretaría de Agricultura esclareciera los límites entre Campeche y Quintana Roo. El dictamen consta en oficio Núm. 221-7237-2114867 (antecedente 193) del Departamento Autónomo Forestal de Caza y Pesca, del 13 de febrero de 1939, y dice:

"De acuerdo con las coordenadas geográficas obtenidas para los puntos Xkanhá y Nohsayab, que se citan en las actas relativas y siendo la longitud del meridiano que forma la línea divisoria entre ambas entidades de 89º24' 46", se llega a la conclusión de que los citados puntos se encuentran dentro del Territorio de Quintana Roo".

Además, algunos investigadores locales aportaron las siguientes noticias: 1. En el censo que sirvió de base para la erección del Estado de Campeche no aparecen Icaiché ni Halatún; 2. Halatún está más al occidente que Nohsayab y por lo tanto éste queda en la jurisdicción del Territorio; 3. En el Partido de Lochhá aparecen Mesapich y Xkanhá, pero al final de aquel censo hay una nota fechada en Campeche el 20 de mayo de 1861, firmada por Santiago Martínez, secretario de Gobierno, indicando que la municipalidad de Lochhá pertenecía al Estado de Yucatán; 4. Icaiché, no fue, como afirmó el gobierno campechano, región de indios pacíficos cuando la Guerra de 1847, sino población beligerante, pacificada hasta 1898 por el comandante Blanco y luego bajo el dominio político y administrativo del Territorio; y 5. En los planos de la península de Yucatán de Santiago Nigra de San Martin (1848) y de H. Fremont (1861) no aparecen las poblaciones reclamadas por Campeche.

Sin embargo, movidos por el interés de las riquezas forestales del Territorio, los gobernadores de Campeche y Yucatán celebraron en Mérida, el 13 de diciembre de 1939, un Convenio de Límites entre Campeche y Quintana Roo, sin la presencia de ningún representante federal. Aun así, lograron que el 15 de mayo de 1940 el presidente Cárdenas expidiera un acuerdo atribuyendo a Campeche los pueblos de Icaiché, Nohsayab, Halatún y Xkanhá.

Consolidación Política y Económica del Territorio Federal de Quintana Roo

En diciembre de 1940 tomó posesión como gobernador el general Gabriel R. Guevara Orihuela; construyó y luego prolongó el muelle fiscal de Chetumal; erigió el Monumento a la Bandera en el malecón; y promovió los aeropuertos de Chetumal y Cozumel, que serían muy útiles en ocasión de la Segunda Guerra Mundial. El 30 de marzo de 1944 fue sustituido por Margarito Ramírez, quien permaneció 15 años en el poder: terminó el Palacio de Gobierno; obligó a las compañías norteamericanas compradoras de chicle y madera de caoba a celebrar sus contratos y recibir los productos con sujeción a las leyes del país; inauguró la terracería de Chetumal a Peto; organizó la empresa industrial MIQRO (Maderas Industrializadas de Quintana Roo), para acabar con la exportación de maderas finas en rollo o troza, y estimular la instalación de aserraderos; construyó el Teatro Avila Camacho y fundó la primera escuela secundaria. Con motivo del ciclón Janet, que arrasó Chetumal el 27 de septiembre de 1955, la situación se volvió crítica, pero gracias a los esfuerzos de la Federación de Cooperativas y del Banco de Comercio Exterior se crearon empleos para aprovechar los árboles de cedro y de caoba derribados, y así pudieron los habitantes de la región reedificar sus casas, ciertamente con modestia.

El 7 de diciembre de 1957 llegó a Chetumal el licenciado Adolfo López Mateos, candidato a la Presidencia de la República. Los vecinos lo recibieron con entusiasmo, pero denunciaron el abandono en que se encontraba la entidad, solicitaron mayor ayuda federal para su desarrollo y pidieron de modo unánime que se nombrara a un nativo como gobernador.

Sin embargo, el 16 de enero de 1959 fue designado para este cargo el ingeniero Aarón Merino Fernández, poblano, quien llevó a sus amigos como empleados. Trabajó de inmediato en la reconstrucción de Chetumal e impulsó el desarrollo del Territorio, ya con vistas a convertirlo en Estado, según lo anunció públicamente el presidente en la Explanada de la Bandera, el 7 de diciembre de ese año.

Lo sucedieron Eligio Mendoza Becerra, y el 20 de marzo de 1965, Rufo Figueroa, guerrerense, cuya precaria salud lo fue aquejando cada vez más hasta obligarlo a dejar casi todos los asuntos oficiales en manos del Secretario General de Gobierno.

El 2 de junio de 1967, fue sustituido por el licenciado Javier Rojo Gómez, hidalguense, quien falleció el 31 de diciembre de 1970. Al igual que los gobernadores anteriores, a partir de Melgar, Rojo Gómez defendió la integridad del territorio quintanarroense. Varias veces se opuso a los propósitos expansionistas de Yucatán y Campeche; la última de ellas el 17 de octubre de 1968, en que se dirigió al ingeniero Norberto Aguirre Palancares denunciando que la delegación del Departamento Agrario en Yucatán, de acuerdo con el gobernador de ese Estado, trataba de crear nuevos centros de población en Felipe Carrillo Puerto, Chan Tres Reyes, Emiliano Zapata, La Esperanza, San Francisco de Asís, Santa Cruz, Santa Anita, Chacabal, Benito Juárez y otros sitios de Quintana Roo que la administración del Territorio poseía de modo quieto y pacífico. Y añadía que las propias autoridades pretendían dotar en la misma región, en forma provisional, a los pueblos de Tigre Grande, Blanca Flor, Xtoloc, Corral, El Escondido, Puerto Arturo y Holbé. Estos procedimientos fueron suspendidos.

Creación del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo

El 7 de enero de 1971 tomó posesión como gobernador el licenciado David G. Gutiérrez Ruiz. El 3 de abril de 1974 el gobernador Gutiérrez Ruiz declaró que ya era conveniente y necesario erigir el Territorio en Estado Libre y Soberano, pues a su juicio la entidad satisfacía los requisitos de población y capacidad económica que señala para ese objeto la Constitución.

Al día siguiente reiteró de modo oficial esa iniciativa ante el presidente Luis Echeverría y solicitó asimismo la creación de los municipios libres de Othón P. Blanco (Chetumal), Bacalar, Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos, Benito Juárez (Cancún), General Lázaro Cárdenas (Kantunilkín), Cozumel e Isla Mujeres. El Territorio tuvo municipios hasta 1929, en que desaparecieron para convertirse en delegaciones. El presidente Echeverría aceptó las dos proposiciones.

 

a pequeña barca, recalaron en las costas mexicanas del Caribe; la mayoría fueron muertos y los sobrevivientes, Gonzalo Guerrero y Gerónimo de Aguilar, llevados ante Nachancán, cacique de Chactemal. Gonzalo Guerrero se adaptó a las costumbres de los mayas, casó con la hija del jefe, tuvo de ella tres hijos y los indios lo tenían por capitán cuando hacían la guerra; Jerónimo Aguilar fue encontrado por Hernán Cortés en 1519, se convirtió en una de las dos "lenguas" (intérprete) de la conquista y fue portador de una carta de Cortés para Guerrero, invitándolo a unirse a la expedición, pero el marinero español rechazó la oferta.

El 8 de diciembre de 1526 Francisco de Montejo consiguió de Carlos V, en Granada, capitulaciones para la conquista de Yucatán y el título de adelantado para sí y sus herederos. Llegó a Cozumel en septiembre de 1527, trató de penetrar a la península por el oriente, fundó varias poblaciones que tuvo que abandonar por la hostilidad de los mayas y en 1528 se retiró a México para conferenciar con su hijo del mismo nombre y decidir acometer juntos la empresa por el occidente. Ambos lucharon en tierras mayas de 1530 a 1535, pero no lograron vencer la resistencia de los indios del centro y el este. Uno de sus capitanes, Alonso Dávila, exploró el cacicazgo de Nachancán, que los indígenas llamaban Uaymil y Chetemal; pasó por Tulum, donde desistió de fundar una ciudad, y llegó a Bakhalal, que encontró despoblada. El cacique local, aconsejado por Guerrero, se había internado en la selva con sus hombres y las familias de éstos, para combatir por sorpresa a los españoles. Dávila estableció en Chetemal una población con el nombre de Villa Real, pero acosado por los indios tuvo que embarcarse y navegar hasta Champotón. El 4 de abril de 1531 se expidió una real cédula ordenando a la Audiencia de la Nueva España que auxiliara a Montejo; éste fue provisto de víveres, soldados, caballos y armas, pero a la postre pasó a Tabasco y luego a Honduras, dando por terminado su segundo proyecto de conquista. Los indígenas, mientras tanto, sufrieron hambre y muchas muertes, debido a la sequía y a las plagas de langosta. Francisco Montejo León, hijo del adelantado, buscó nueva ayuda de hombres y dinero en la Nueva España, por instrucciones de su padre, y a fines de 1540 emprendió una nueva y fructuosa campaña.

La conquista de la península terminó el 23 de enero de 1541, con la rendición, en T-Ho (Mérida), de los principales cacicazgos. Sólo se mantuvo en rebeldía la provincia de Bakhalal, que resistió hasta 1545. Este mismo año Melchor Pacheco fundó allí la Villa de Salamanca de Bacalar. Todavía en 1639 buena parte de los mayas orientales continuaban alzados contra los españoles.

Epoca Independiente

En 1823, debido a la falta de dominio político y administrativo de las autoridades yucatecas, Guatemala se anexó los 36,033 kilómetros cuadrados del distrito de Petén Itzá. Entre 1840 y 1848 lucharon por el poder en Yucatán, Miguel Barbachano y Santiago Méndez Ibarra; aquél se proponía mantener la unidad con México y éste postulaba el separatismo. En 1841 los grandes latifundistas, apoderados del congreso local, habían promulgado el decreto que creó la República Yucateca, cuyo Artículo 5º le otorgaba la facultad para establecer relaciones con los países extranjeros; pero a causa de que Estados Unidos y otras naciones se negaron a aceptar la soberanía de Yucatán, que trató de transferírselas a cambio de ayuda militar para acabar con la rebeIión maya, el 17 de agosto de 1848, previa la ayuda del presidente José Joaquín de Herrera, el Estado se reincorporó a la Confederación Mexicana.

Impotentes los gobiernos de la península para normalizar su régimen interior, sobrevino después el enfrentamiento entre los distritos de Mérida y Campeche, y éste se separó de Yucatán, conforme al Convenio de Calkiní, el 3 de mayo de 1858. El presidente Benito Juárez, fundado en el informe del general Juan Suárez Navarro y en las reiteradas instancias de los campechanos, convirtió el antiguo distrito en Estado Libre y Soberano de Campeche (1862).

El 30 de julio de 1847 estalló en Tepich la rebeIión de los mayas que habría de durar 55 años, aun cuando los problemas de fondo que la originaron continuaría siendo motivo de inquietud hasta 1937.

El 21 de febrero de 1848, una vez que habían tomado Peto, Valladolid, Izamal y otros 200 pueblos, los indígenas, al mando de Venancio Pec, asaltaron Bacalar, dando muerte a la mayoría de sus habitantes. Sólo pudieron salvarse quienes en la oscuridad huyeron hacia la colonia de Belice, instalándose en la población de Corozal y en sus vecindades. El 19 de abril, cuando sólo le quedaban al gobierno yucateco la ciudad de Mérida, algunas poblaciones de la costa y el camino real a Campeche, representantes del gobernador Miguel Barbachano y del cacique Jacinto Pat firmaron el convenio de Tzucacab, según el cual quedó abolida la contribución personal (artículo l); reducido a 3 reales el derecho de bautismo y a 10 el de casamiento (artículo 2); autorizados los indios a rozar los montes para sus sementeras, sin pagar arrendamiento (artículo, 3); dispensados los sirvientes de sus deudas (artículo 7) y reintegrados todos los fusiles que se les habían recogido (artículo 4). Pero los artículos 5 y 6 preveían que Barbachano y Pat serían gobernadores vitalicios, uno de Yucatán y el otro de los caciques indios. Cecilio Chí, que jefaturaba a los mayas del oriente y pugnaba por el exterminio total de los blancos, rechazó el convenio.

El 24 de enero de 1850 hubo otro intento de negociar la paz: Florentino Chan y Venancio Pec, en carta que enviaron desde Cruzchén, pidieron que los indios retuvieran sus armas, que se les dejaran sus tierras y que al volver a sus pueblos nombraran sus propias autoridades para gobernarse y hacer justicia. El gobierno no aceptó estas condiciones y la guerra continuó con violencia. El 4 de mayo de 1849 fuerzas al mando del coronel José Dolores Cetina, del teniente coronel Isidro González y del mayor Angel Remigio Rosado habían ocupado Bacalar; pero dos semanas después un contingente maya, encabezado por jacinto e Isaac Pat, José María Tzuc y Cosme Damián Pech, les puso sitio y las hostilizó hasta derrotarlas en 1858.

La población blanca emigró nuevamente a Corozal. Bacalar permaneció en poder de los mayas hasta el 22 de marzo de 1901, en que fue recuperada por tropas del gobierno federal al mando del vicealmirante Angel Ortiz Monasterio, acción paralela a la ocupación de Chan Santa Cruz por el general Ignacio A. Bravo. En ambos casos los soldados no dispararon un solo tiro, porque los indios se internaron en la selva y formaron nuevas aldeas.

Tratado de Límites Mariscal - Spencer

 

Desguarnecida la frontera con Belice, los colonos ingleses habían avanzado en el corte de maderas preciosas y de palo de tinte hasta las márgenes del río Hondo y el extremo sur de la bahía de Chetumal; y los indígenas sublevados, en contacto con ellos, se abastecían fácilmente de armas y pertrechos. El 8 de julio de 1893 el gobierno de México convino con el de Inglaterra el Tratado de Límites Mariscal - Spencer, por el cual se cedieron a esa posesión británica 22,810 kilómetros cuadrados de territorio. La imprecisa fijación de la frontera, motivó al presidente Porfirio Díaz enviar al comandante Othón P. Blanco a esa zona, con el doble propósito de hacer respetar la línea divisoria e impedir el tráfico de armas. El Artículo 20 del tratado prohibió ese comercio, para facilitar la paz, pero el 30 previno que ninguno de ambos gobiernos podía hacerse responsable por los actos de las tribus que se hallaren en abierta rebelión contra su autoridad.

Fundación de Payo Obispo

 

Othón P. Blanco llegó a la Bahía de Chetumal, el 22 de enero de 1898. Ese mismo año el general Ignacio A. Bravo se hizo cargo de las fuerzas yucatecas que comandaba el coronel Juvencio Robles, reforzándolas con los batallones 1º y 28 que llevó consigo para la campaña militar contra el territorio indio de Chan Santa Cruz. Este se extendía desde las bahías de La Ascensión, Espíritu Santo y Chetumal, hasta Icaiché, Bacalar y la región conocida como zona maya.

Blanco tenía también la misión adicional de auxiliar a Bravo y a las fuerzas del general José María de la Vega, que operaba en el litoral del Mar Caribe. Los mayas pelearon enconadamente contra Bravo, pero su resistencia, mantenida durante 55 años, tocaba a su fin. En 1899 los jefes mayas de las distintas comarcas se reunieron en Chan Santa Cruz y luego de comprobar la falta de pólvora, municiones y maíz, decidieron prender fuego al poblado y dispersarse en pequeños  grupos, internándose en la selva, y estableciendo el compromiso de reunirse cada luna llena en un punto intermedio entre Icaiché y su destruida capital. Incendiaron también San José de Santa Cruz, cuyas ruinas tomó Bravo el 3 de mayo de 1901, sin ninguna resistencia. A este lugar, que los soldados confundieron con Chan Santa Cruz, se le puso el nombre de Santa Cruz de Bravo el 10 de junio de 1901.

El general nunca conoció el lugar exacto donde estuvo Chan Santa Cruz, último baluarte organizado maya, pues éste fue fundado en plena selva por consejo de José María Barrera, un aliado de los indios, quien valiéndose de Manuel Náhuat, compañero suyo, "hacía hablar a las cruces". La aldea, aunque importante, fue de troncos, palos y guano, de suerte que nada quedó de ella. Los indígenas siguieron combatiendo esporádicamente. Sus jefes eran, en la zona centro, Juan Yamá, Florentino Cituk, Guadalupe Tun y Juan Bautista Vega; en Bacalar, Victoriano Ek; y en Icaiché, Anselmo Tamay.

Bravo no logró pacificar la región; sus tropas no podían aventurarse en la selva, porque eran atacadas por las guerrillas mayas; él, a su vez, otorgaba el ascenso a cualquiera de sus hombres que lograba matar un indio.

La acción militar del comandante Othón P. Blanco, en cambio, fue pacificadora. Aunque disponía de tropa y armamento, procuró varias veces la amistad de los mayas y éstos, que vigilaban todos sus movimientos, no llegaron a atacarlo. Simultáneamente entró en relaciones con los mexicanos y sus descendientes radicados en las poblaciones beliceñas de Corozal, Punta Consejo y Sarteneja, a quienes invitó a regresar. El 5 de mayo de 1898, junto con algunos de ellos y otros vecinos de Río Hondo, Juan Luis, Calderitas y Bacalari fundó la población de Payo Obispo. Poco después quiso visitar las rancherías indígenas de la margen izquierda del Río Hondo. Su principal propósito era llegar a Icaiché, cuartel general de un fuerte contingente de rebeldes mayas. El gobernador de Belice, coronel Wilson, lo acompañó hasta Agua Blanca, donde una empresa norteamericana tenía autorización para explotar el palo de tinte y otras maderas. Blanco dejó ahí a sus soldados y continuó solo el viaje, guiado por un intérprete. Después de 10 horas de marcha por la selva, llegó a su destino; esperó dos días el regreso del general Anselmo Tamay, durante los cuales pudo observar que los indígenas ejercían una severa vigilancia para impedir que los beliceños incursionaran en ese territorio.

Celebrada al fin la entrevista entre los dos jefes, Blanco expresó que su misión era pacificadora y que en nombre del gobierno de la República deseaba establecer relaciones de amistad con ellos, cuya nacionalidad compartía; Tamay contestó que sus antepasados les dejaron esas tierras y que estaban dispuestos a defenderlas, en especial contra los soldados que desde hacía muchos años los perseguían; Blanco repuso que tenían toda la razón en defender sus tierras, pero que era necesario acabar la guerra; finalmente, se comprometió a que las tropas estacionadas en la bahía de Chetumal y en Xcalak no atacarían a los indios ni les causarían molestias, y Tamay, a su vez, prometió  no hostilizar al gobierno.

Posteriormente, ambos viajaron a la Ciudad de México para entrevistarse con el Presidente de la República. Icaiché dejó de hacer la guerra y hasta su último jefe, que fue el general Juan de la Cruz Ceh, mantuvo buenas relaciones con las autoridades de Payo Obispo.

Las dificultades de navegación en el poco profundo estero de Chac, única vía en aquel entonces para viajar a Bacalar, retrasaron la visita de Blanco a ese sitio. Logró llegar a fines de 1899, unos días después de que los jefes mayas habían salido rumbo a Chan Santa Cruz y Nocah para celebrar una conferencia. El comandante aprovechó su estancia para visitar el fuerte construido en el siglo XVIII por Antonio de Figueroa y Silva, como defensa frente al acoso de indios y piratas, y lamentó no haber podido entrevistarse con Victoriano Ek, jefe indio de Bacalar.

Fijados los límites con Belice, establecido el general Bravo en Santa Cruz y fundada la población de Payo Obispo, continuó sin embargo la rebeldía de los mayas contra las autoridades yucatecas.

Erección del Territorio Federal de Quintana Roo

El presidente Díaz resolvió erigir el Territorio Federal de Quintana Roo, mediante el decreto constitucional del 16 de enero de 1902 que segregó a Yucatán una superficie de 50,844 kilómetros cuadrados. Previamente, el gobernador de Yucatán, general Francisco Cantón Rosado, había manifestado al presidente, en carta del 14 de noviembre de 1901:

"Desde luego y sin vacilar reconozco que Yucatán no puede por sí solo, como no ha podido en más de medio siglo, recuperar, pacificar y conservar, ni menos colonizar y fomentar, la comarca sudoriental segregada hace cincuenta y tres años por la rebelión de los mayas, de la acción política y administrativa y del movimiento progresista y civilizador de la República, y creo firmemente que sólo la Nación está en condiciones de obtener esos beneficios. Pero no pudiendo realizarse éstos con la libertad de acción y eficacia necesarias, permaneciendo la zona reconquistada bajo la jurisdicción del Estado, se impone la conveniencia de erigirla en Territorio Federal".

Opuso, sin embargo, cierta reticencia en cuanto a la extensión geográfica de la nueva entidad y propuso, en carta fechada el 3 de diciembre del mismo año, que la línea divisoria partiera de Tulum y se dirigiera al suroeste, pasando entre Tihosuco y Telá, hasta Put, 4 kilómetros al sur de Tihosuco. A esta instancia contestó el Presidente Díaz el día 21:

"No había contestado la grata de usted porque quise, antes de hacerlo con simple promesa de obsequiar sus deseos, estudiar, desde luego con buena voluntad e interés de servirlo, la manera de conciliar sus indicaciones con las conveniencias públicas, respecto al Territorio de Quintana Roo ... Ahora lo hago incluyendo el plano en que bien marcada con diversa tinta está la línea divisoria y con ella verá que si no fue posible dejar a Yucatán todo el terreno que señala su proyecto es porque quedaría comprendido en él un gran número de poblaciones que han estado ocupadas por los indios rebeldes, y otras en las que ha habido serias sublevaciones, como aconteció en Yodzonot cerca de Tisimín".

El licenciado Olegario Molina Solís, al tomar posesión como gobernador de Yucatán, dijo el 1º de febrero de 1902:

"Las innumerables necesidades que por todas partes se hacen sentir de un modo impetuoso, y a cuya satisfacción no han podido bastar los productos de nuestra hacienda, convencen de la indiscutible conveniencia y utilidad notoria que para el Estado de Yucatán traería la creación del proyectado Territorio de Quintana Roo (creado 14 días antes, pero cuya noticia no llegaba aún a Mérida), que sometiendo al exclusivo dominio federal las tierras nuevamente reconquistadas a la civilización, nos descargaría de las grandes y abrumadoras obligaciones que, sin aptitud de cumplir, seria forzoso contraer para fundar y organizar las nuevas poblaciones que surgirán bien pronto en aquellos campos desolados, sustraídos de hecho a nuestras autoridades".

El Territorio Federal y su Desarrollo Político

La capital del Territorio fue Santa Cruz de Bravo, localidad que pronto convirtió el régimen porfirista en presidio político. La población creció con cientos de relegados, muchos de ellos combatientes liberales y otros simples desafectos al gobierno. Los mayas continuaron en la selva, a menudo perseguidos; y surgieron los latifundios: el de Faustino Martínez, en la zona norte; los de Angel Rivas, B. Barrios, A. Terrazas, Faustino Martínez y Olegario Molina, en el centro; los de Rafael León, Faustino Martínez, R. Reyes, H. Plumnier y la Compañía Stanford, en el sur, en la jurisdicción de Payo Obispo; y los de Manuel Sierra Méndez (hijo de justo Sierra O'Reilly) y José Dolores Pérez, en la isla de Cozumel.

En 1912 el presidente Madero designó gobernador del Territorio al general Manuel Sánchez Rivera, quien dejó en libertad a todos los presos políticos y logró dominar el impulso de venganza de los relegados contra Ignacio A. Bravo, al que garantizó su segura salida de Santa Cruz. Algunos políticos yucatecos, alegando que la creación del Territorio había sido obra del dictador Porfirio Díaz, propusieron que la medida fuera rectificada por los hombres de la Revolución y consiguieran que esa demanda figurara en el programa del Partido Liberal Mexicano.

Primera Supresión del Territorio Federal de Quintana Roo

En 1913 el Primer jefe Venustiano Carranza designó gobernador y comandante militar al general Rafael Egealiz, pero el 10 de junio de ese año, presionado por los grandes intereses económicos de la península, decretó en Piedras Negras la primera anexión de Quintana Roo a Yucatán.

Reestablecimiento del Territorio Federal de Quintana Roo

 

En marzo de 1915, atendiendo al parecer a los mismos factores de poder, Abel Ortiz Argumedo se sublevó en Yucatán contra Carranza, tratando de romper el pacto federal y proclamar de nueva cuenta la independencia de ese Estado. Este acontecimiento y la renovada oposición de los mayas hicieron rectificar a Carranza: estando en Veracruz, el 28 de junio de ese año, dispuso el reestablecimiento del Territorio Federal.

Vencida la sublevación de Yucatán, el general Salvador Alvarado, gobernador constitucionalista y comandante militar de la península, fue a Santa Cruz de Bravo, donde los indios seguían combatiendo a los soldados en los aledaños de la población y exigían el retiro de las tropas y la restitución de sus tierras. Autorizado por el Primer jefe, el propio mes de junio les entregó, por conducto del general Francisco May, el poblado y los terrenos colindantes. Los indígenas ocuparon la región, pero temerosos de ser víctimas en el futuro de nuevos ataques, decidieron incomunicarse de los blancos y destruyeron con dinamita los depósitos de agua, incendiaron los carros del ferrocarril a Vigía Chico, levantaron grandes tramos de vía, cortaron la línea telefónica y destruyeron la estación telegráfica. Sin embargo, no volvieron a levantarse en armas.

La capital del Territorio se trasladó entonces a Payo Obispo y cerca de 4 mil blancos y mestizos se mudaron a la nueva sede de los poderes. El general Carlos Plank fue el primer gobernador que despachó en ella.

A fines de 1916 lo sustituyó el coronel Carlos A. Vidal, quien a su vez fue sucedido, a principios de 1917, por Octaviano Solís, que había estado relegado en Santa Cruz de Bravo. Este construyó el primer palacio de gobierno, un edificio de madera y láminas de zinc que estuvo en la esquina de las calles de Héroes y 22 de Enero, frente al Parque Hidalgo, inaugurado el 16 de septiembre de 1918; mejoró las relaciones con los mayas y logró que Francisco May, acompañado de otros jefes indígenas, pasara a la Ciudad de México a entrevistarse con el presidente Carranza, quien le reconoció el grado de general.

A partir de 1918 se sucedieron en el poder los generales Mateo Estrada, Isaías Samarripa (1920) y (1923); y el coronel Librado Abitia, a quien depuso Atanacio Rojas, de igual grado, jefe del cuartelazo delahuertista. Triunfantes los partidarios de Obregón, volvió Abitia al gobierno hasta 1925, en que fue nombrado el doctor y coronel Enrique Barocio, quien una vez cumplido su mandato siguió ejerciendo la profesión médica hasta 1937, en que tuvo que ausentarse por las persecuciones de que fue víctima de parte de la administración territorial.

En 1925 y 1926 fueron gobernadores el general Amado Aguirre, Antonio Ancona Albertos y el profesor Candelario Garza. Durante estas administraciones no se ejecutaron obras de significación. El Territorio siguió incomunicado, excepto por mar a Veracruz, cada 30 días.

En 1927 asumió el poder el doctor y general José Siurob. Formó las primeras cooperativas chicleras, consiguió que casi todas las comunidades indígenas aceptaran la escuela rural y denunció los grandes latifundios, pero tuvo que ceder el mando político, en 1930, al general Arturo Campillo Seyde, sucedido en 1931 por el general Félix Bañuelos.

El presupuesto otorgado al Territorio era insuficiente aun para cubrir la nómina de los empleados. Las escuelas, los pequeños caminos vecinales, los aljibes para captar el agua de la lluvia, los desmontes y el arreglo de calles eran hechos con el esfuerzo personal de los pobladores

En Payo Obispo había 4 mil habitantes y en la margen mexicana del río Hondo, aparte los antiguos pueblos mayas, se habían establecido los poblados de Subteniente López, Juan Sarabia, Palmar, Ramonal, Sabidos, Allende, Alvaro Obregón (Menguel), Cocoyol, Pucté y San Francisco Botes, formados por indígenas y algunos mestizos que trabajaban en las explotaciones forestales.

En la zona norte, hasta los límites con Yucatán, había gente llegada de Tuxpan, Tamaulipas y San Luis Potosí, dedicada a beneficiar el chicle y a cortar madera; y en las islas, sólo nativos de Cozumel, Isla Mujeres y Holbox.

Segunda Supresión del Territorio Federal de Quintana Roo

El presidente Pascual Ortiz Rubio, a instancias de los políticos campechanos y yucatecos, decretó el 14 de diciembre de 1931 la desaparición de la entidad, aduciendo en el decreto respectivo las limitaciones económicas del erario. Santa Cruz de Bravo y la región continental de la zona norte se adscribieron a Yucatán; las Islas Holbox, Mujeres y Cozumel siguieron administradas por el gobierno federal (hasta el 22 de marzo de 1934, en que también fueron anexadas a Yucatán); y la jurisdicción de Payo Obispo y la zona sur, agregadas a Campeche. Ambos estados enviaron presidentes municipales para que gobernaran a la ciudadanía quintanarroense.

Comité Pro Territorio

Desde el 6 de octubre anterior, cuando se tuvieron las primeras noticias respecto a la supresión de la entidad, se formaron el Comité Pro Territorio, en Payo Obispo, y sendos subcomités en Santa Cruz de Bravo, Cozumel e Isla Mujeres. Los directivos fueron el doctor Enrique Barocio (presidente), Gil Aguilar Carrasco (secretario), Pedro J. Cervera (prosecretario), José Marrufo Hernández, Arturo Namur Aguilar y Mariano Angulo Medrano (vocales). El día 7 dirigieron a Ortiz Rubio la siguiente comunicación:

"Entendemos que el deseo de entregar a los estados de Campeche y Yucatán nuestro Territorio, obedece en parte a la aflictiva situación económica por la cual atraviesa el Erario Federal. Tenemos la convicción de que si el Territorio ha sido una carga al erario federal en los últimos años, seguirá también siéndolo para los estados de Campeche y Yucatán, cuyas condiciones económicas son muchísimo más malas que aquellas por las que atraviesa actualmente el Gobierno Federal. Además, ni Campeche ni Yucatán podrían hacer efectiva su autoridad ni sostener su administración por la carencia absoluta de vías de comunicación con este Territorio, que en ese sentido está mucho mejor ligado con el centro que con dichos estados.

Los habitantes de este Territorio tenemos tanto derecho a amar a nuestra patria común, como a nuestra patria chica, y siempre hemos tenido el deseo de que con el tiempo esta región se convierta en un Estado Libre y Soberano integrante de los Estados Unidos Mexicanos. Esto es posible, necesitándose solamente cambiar de modo radical la forma de administrar este Territorio. Sin que el erario federal tenga que hacer ninguna erogación para seguir sosteniendo el Territorio de Quintana Roo, éste puede subsistir con sus propios recursos simplemente con cambiar su sistema administrativo y al efecto nos permitimos hacer a usted de la manera más respetuosa las siguientes proposiciones: Primera. Que subsista como Territorio Federal el actual Territorio de Quintana Roo, suprimiéndose las cantidades que por concepto de subsidio le ministre para sus atenciones el erario federal. Segunda. Los habitantes del Territorio de Quintana Roo propondremos a usted un proyecto para reformar la administración del mismo, garantizando a usted su buena marcha siempre que las autoridades sean designadas entre los habitantes del mismo. Tercera. Permítasenos a los habitantes de Quintana Roo administrarlo durante 2 años por vía de prueba y de acuerdo con el Gobierno Federal, para que podamos demostrar a toda la nación que estamos en condiciones de llevar a cabo nuestro proyecto sin tropiezos, haciendo prosperar a este Territorio.

Esta petición respaldada unánimemente por todo el pueblo de Quintana Roo, se inspira en el más puro espíritu democrático, dentro de los lineamientos de la Revolución, con la que estamos perfectamente identificados, y con el deseo de ayudar en una forma eficaz al Gobierno Federal a resolver satisfactoriamente su situación económica. Rogamos a usted respetuosamente apoyar ante las Cámaras Nacionales nuestra petición”.

El Presidente de la República no atendió esta instancia. La inconformidad popular se manifestó en el grito ¡Viva el Territorio!, que de día y de noche se lanzaba en todas partes, ocasionando frecuentes encuentros con las autoridades.

La exasperación subió de tono cuando éstas se llevaron a Campeche la modesta planta eléctrica de Payo Obispo, la imprenta oficial, el mobiliario de las oficinas públicas y los juegos infantiles que había en el Parque Hidalgo; pero llegó al colmo cuando empezaron a vender el agua de lluvia almacenada en los aljibes públicos. Toda actitud de protesta fue reprimida con arrestos y multas.

El 19 de marzo de 1934 llegó a Payo Obispo el general Lázaro Cárdenas, candidato a la Presidencia de la República en gira de propaganda política. Lo acompañaba, entre otros, el gobernador de Campeche. Todo el pueblo se congregó para recibirlo, al grito de "¡Viva el Territorio!". Al frente de la multitud Cárdenas caminó hasta la Flotilla del Sur, donde se reunió a deliberar con los directivos del Comité que presidía José Marrufo Hernández, mientras los vecinos esperaban en las calles adyacentes. Al cabo de varias horas, Cárdenas salió al balcón de ese edificio y dijo:

"He obtenido del señor gobernador del Estado de Campeche, ya que mi condición actual es de simple candidato a la Presidencia de la República, la autorización correspondiente que los faculta a ustedes para que en este momento, en plebiscito público, libremente, elijan a un hombre del pueblo para que los gobierne como presidente municipal y a otro para que los represente en la Legislatura del Estado. Además, quiero decirles que les prometo solemnemente que una de mis primeras disposiciones al tomar posesión de la Presidencia de la República, si el voto del pueblo mexicano me favorece, será el de llenar los requisitos constitucionales para erigir nuevamente a Quintana Roo en Territorio Federal".

Tras una estruendosa ovación, se eligieron en el Parque Hidalgo a Marrufo Hernández, como presidente municipal, y a Baltazar P. González, como diputado. Asumieron la dirección del Comité los señores Belisario Pérez Falcón (presidente) y Juan E. Villanueva Rivero (secretario).

Segunda Restauración del Territorio Federal de Quintana Roo

Por decreto del 11 de enero de 1935, publicado en el Diario Oficial el día 16 siguiente, el presidente Cárdenas restituyó el Territorio Federal de Quintana Roo, con la misma extensión y límites con que fue creado el 24 de noviembre de 1902.

Se distinguieron en la lucha por mantener la integridad del Territorio las siguientes personas: doctor Enrique Barocio, de Puebla, Baltazar P. González, José Amorós y Ramón González Téllez, de Veracruz; Belisario Pérez Falcón y Audomaro Andrade Oropeza, de Tabasco; Primitivo Alonso Fernández, Arturo Namur Aguilar, Abelardo Castillejos, Manuel J. Palma, Manuel Ríos Uribe, profesora Amelia Azarcoya Medina, licenciado Octaviano A. González y Manuel Jiménez, de Yucatán; Aurelio Aranda T. y José Santos Villa, del Distrito Federal; Luis Rivero Rico, Manuel López S. y licenciado Ricardo Zapata R., de Campeche; Darío Guerrero, de Guerrero; Leandro Escudero, de Hidalgo; y José Marrufo Hernández, Juan E. Villanueva Rivero, Pedro J. Cervera, Mariano Angulo Medrano, Pablo Esparza Herrera, Pedro Pérez Garrido, Enrique Ruiz Cortés, Julián y Guillermo Sansores, Luis Coral Romero, Primitivo Alonso Marín, Carlos Suárez Alavez, Rogelio Cervera, Spiro y Demetrio Yeladaqui, Adrián Onofre Ramírez, Angel Hernández, Andrés Oliva Díaz, Guillermo Rodríguez, Domingo Núñez, Abraham Villanueva, Eduardo Sangri y Juan Manzanilla, de Quintana Roo.

En 1935, fue designado gobernador Rafael E. Melgar. Distribuyó los puestos públicos, inclusive los de policía, entre amigos y paisanos suyos de Oaxaca; pero el 28 de septiembre de 1936 el presidente Cárdenas, en su Programa de Gobierno para los Territorios Federales, dispuso que las secretarías de Estado y el ejecutivo territorial integrasen su personal con nativos de la entidad o con ciudadanos que tuvieran 5 años de residencia anteriores a la fecha de su nombramiento.

El Comité Pro Territorio ofreció su más amplia colaboración al gobernador; éste, en cambio, reclamó la desaparición de ese organismo; forzó al doctor Barocio a ausentarse de Payo Obispo y encareció a Juan E. Villanueva Rivero, Pascual Sangri, Audomaro Andrade Oropeza y Luis Coral Romero.

Problemas de Límites entre Quintana Roo y Campeche

En la temporada chiclera 1938-1939, la Cooperativa Los Chenes, del Estado de Campeche, explotó bosques de la región de Nohsayab, en el Territorio de Quintana Roo, e invadió las zonas forestales de Icaiché y Laguna - Om, donde ya estaban establecidas otras sociedades locales. En esa misma región, amparados con permisos expedidos por la Agencia General de la Secretaría de Agricultura, operaban los contratistas Ramiro Ortiz, Vicente Montero, Juan Herrera, Rigoberto Cervera y Venancio Baeza, todos vecinos de la ciudad de Campeche.

Con este motivo las autoridades campechanas crearon un problema artificial de límites, alegando que Icaiché, Nohsayab, Halatún, Mesapich y Xkanhá figuraron en el Censo General de Población del Distrito de Campeche formado en 1861, que sirvió de base para la erección de ese Estado en 1862 y pretendiendo situar el Punto Put en lugar distinto al astronómico, cuya localización oficial fue sancionada por las legislaturas de Campeche (decreto 71) y Yucatán (decreto 165) el 11 y el 6 de septiembre de 1922, respectivamente.

Al intervenir en este litigio, las autoridades nacionales ordenaron que una comisión de ingenieros de la Secretaría de Agricultura esclareciera los límites entre Campeche y Quintana Roo. El dictamen consta en oficio Núm. 221-7237-2114867 (antecedente 193) del Departamento Autónomo Forestal de Caza y Pesca, del 13 de febrero de 1939, y dice:

"De acuerdo con las coordenadas geográficas obtenidas para los puntos Xkanhá y Nohsayab, que se citan en las actas relativas y siendo la longitud del meridiano que forma la línea divisoria entre ambas entidades de 89º24' 46", se llega a la conclusión de que los citados puntos se encuentran dentro del Territorio de Quintana Roo".

Además, algunos investigadores locales aportaron las siguientes noticias: 1. En el censo que sirvió de base para la erección del Estado de Campeche no aparecen Icaiché ni Halatún; 2. Halatún está más al occidente que Nohsayab y por lo tanto éste queda en la jurisdicción del Territorio; 3. En el Partido de Lochhá aparecen Mesapich y Xkanhá, pero al final de aquel censo hay una nota fechada en Campeche el 20 de mayo de 1861, firmada por Santiago Martínez, secretario de Gobierno, indicando que la municipalidad de Lochhá pertenecía al Estado de Yucatán; 4. Icaiché, no fue, como afirmó el gobierno campechano, región de indios pacíficos cuando la Guerra de 1847, sino población beligerante, pacificada hasta 1898 por el comandante Blanco y luego bajo el dominio político y administrativo del Territorio; y 5. En los planos de la península de Yucatán de Santiago Nigra de San Martin (1848) y de H. Fremont (1861) no aparecen las poblaciones reclamadas por Campeche.

Sin embargo, movidos por el interés de las riquezas forestales del Territorio, los gobernadores de Campeche y Yucatán celebraron en Mérida, el 13 de diciembre de 1939, un Convenio de Límites entre Campeche y Quintana Roo, sin la presencia de ningún representante federal. Aun así, lograron que el 15 de mayo de 1940 el presidente Cárdenas expidiera un acuerdo atribuyendo a Campeche los pueblos de Icaiché, Nohsayab, Halatún y Xkanhá.

Consolidación Política y Económica del Territorio Federal de Quintana Roo

 

En diciembre de 1940 tomó posesión como gobernador el general Gabriel R. Guevara Orihuela; construyó y luego prolongó el muelle fiscal de Chetumal; erigió el Monumento a la Bandera en el malecón; y promovió los aeropuertos de Chetumal y Cozumel, que serían muy útiles en ocasión de la Segunda Guerra Mundial. El 30 de marzo de 1944 fue sustituido por Margarito Ramírez, quien permaneció 15 años en el poder: terminó el Palacio de Gobierno; obligó a las compañías norteamericanas compradoras de chicle y madera de caoba a celebrar sus contratos y recibir los productos con sujeción a las leyes del país; inauguró la terracería de Chetumal a Peto; organizó la empresa industrial MIQRO (Maderas Industrializadas de Quintana Roo), para acabar con la exportación de maderas finas en rollo o troza, y estimular la instalación de aserraderos; construyó el Teatro Avila Camacho y fundó la primera escuela secundaria. Con motivo del ciclón Janet, que arrasó Chetumal el 27 de septiembre de 1955, la situación se volvió crítica, pero gracias a los esfuerzos de la Federación de Cooperativas y del Banco de Comercio Exterior se crearon empleos para aprovechar los árboles de cedro y de caoba derribados, y así pudieron los habitantes de la región reedificar sus casas, ciertamente con modestia.

El 7 de diciembre de 1957 llegó a Chetumal el licenciado Adolfo López Mateos, candidato a la Presidencia de la República. Los vecinos lo recibieron con entusiasmo, pero denunciaron el abandono en que se encontraba la entidad, solicitaron mayor ayuda federal para su desarrollo y pidieron de modo unánime que se nombrara a un nativo como gobernador.

Sin embargo, el 16 de enero de 1959 fue designado para este cargo el ingeniero Aarón Merino Fernández, poblano, quien llevó a sus amigos como empleados. Trabajó de inmediato en la reconstrucción de Chetumal e impulsó el desarrollo del Territorio, ya con vistas a convertirlo en Estado, según lo anunció públicamente el presidente en la Explanada de la Bandera, el 7 de diciembre de ese año.

Lo sucedieron Eligio Mendoza Becerra, y el 20 de marzo de 1965, Rufo Figueroa, guerrerense, cuya precaria salud lo fue aquejando cada vez más hasta obligarlo a dejar casi todos los asuntos oficiales en manos del Secretario General de Gobierno.

El 2 de junio de 1967, fue sustituido por el licenciado Javier Rojo Gómez, hidalguense, quien falleció el 31 de diciembre de 1970. Al igual que los gobernadores anteriores, a partir de Melgar, Rojo Gómez defendió la integridad del territorio quintanarroense. Varias veces se opuso a los propósitos expansionistas de Yucatán y Campeche; la última de ellas el 17 de octubre de 1968, en que se dirigió al ingeniero Norberto Aguirre Palancares denunciando que la delegación del Departamento Agrario en Yucatán, de acuerdo con el gobernador de ese Estado, trataba de crear nuevos centros de población en Felipe Carrillo Puerto, Chan Tres Reyes, Emiliano Zapata, La Esperanza, San Francisco de Asís, Santa Cruz, Santa Anita, Chacabal, Benito Juárez y otros sitios de Quintana Roo que la administración del Territorio poseía de modo quieto y pacífico. Y añadía que las propias autoridades pretendían dotar en la misma región, en forma provisional, a los pueblos de Tigre Grande, Blanca Flor, Xtoloc, Corral, El Escondido, Puerto Arturo y Holbé. Estos procedimientos fueron suspendidos.

Creación del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo

El 7 de enero de 1971 tomó posesión como gobernador el licenciado David G. Gutiérrez Ruiz. El 3 de abril de 1974 el gobernador Gutiérrez Ruiz declaró que ya era conveniente y necesario erigir el Territorio en Estado Libre y Soberano, pues a su juicio la entidad satisfacía los requisitos de población y capacidad económica que señala para ese objeto la Constitución.

Al día siguiente reiteró de modo oficial esa iniciativa ante el presidente Luis Echeverría y solicitó asimismo la creación de los municipios libres de Othón P. Blanco (Chetumal), Bacalar, Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos, Benito Juárez (Cancún), General Lázaro Cárdenas (Kantunilkín), Cozumel e Isla Mujeres. El Territorio tuvo municipios hasta 1929, en que desaparecieron para convertirse en delegaciones. El presidente Echeverría aceptó las dos proposiciones.

 

Datos obtenidos del Gobierno del Estado de Quintana Roo.

Para mayor información visitar la página del Estado.

http://www.quintanaroo.gob.mx